El sloughi, el galgo africano del desierto

Al resguardo de los bereberes y beduinos nació el sloughi, un galgo de gran distinción y elegancia del que fuera de sus fronteras aún resulta un gran desconocido. Marruecos es considerado su país de origen, aunque también lo discuten otros países como Argelia, Túnez y Libia, al ser una raza que existía desde antes de que estos nacieran como naciones.
Este lebrel es uno con el desierto, al que se ha adaptado con tal perfección que es capaz de correr a toda velocidad soportando unas temperaturas tan altas que podrían hacer fallecer a un greyhound. Y gracias a esta adaptación, es una de las razas recomendadas para humanos con alergia, al tener un manto y una muda muy escasa.

 

ORIGEN E HISTORIA DEL SLOUGHI

Los orígenes remotos del sloughi se pierden en las arenas del desierto que lo vio crecer como raza. Apartándonos de las múltiples teorías que intentan conectar las razas de orejas caídas con los antepasados egipcios y mesopotámicos, las evidencias genéticas demuestran que el desarrollo del sloughi se concentró en el Magreb.

Sus genes demuestran que es una raza genuínamente africana, compartiendo secuencias con otras razas autóctonas como el basenji, por lo que surgiría cruzándose sus antepasados con perros locales. Su lebrel más cercano es el azawakh, su raza hermana del Sahel, aunque también comparte ciertos rasgos con el saluki.

Su historia va íntimamente ligada a la de los bereberes, quienes habitan en el norte de África desde tiempos inmemoriales. El sloughi se ganó la protección de estos grupos étnicos y logró mantener su estatus privilegiado tras la llegada del Islam en la región, considerándosele como un animal puro. Su aprecio es tan elevado que es la única raza canina a la que se le permite acceder a sus tiendas, se le reserva un espacio especial para su descanso y, tras su fallecimiento, se le llora como a un familiar más. Además, les es de gran utilidad, haciendo labores tan variadas como perro de caza, guarda, compañía y, hasta incluso, de pastoreo.

El colonialismo europeo en África incentivó la llegada de los primeros ejemplares de lebreles a Francia, Italia y Alemania en el siglo XIX. Al principio se confundían con los saluki, aunque finalmente lograron su estatus como raza independiente al haber sido reconocidos como tal por la Federación Cinológica Internacional en 1934. Tras la Segunda Guerra Mundial, la confusión se reavivó con la llegada a Europa de los azawakh, hasta que las evidencias genéticas demostraron sus diferencias y la Federación reconoció al azawakh en 1980.

El comienzo del siglo XX fue devastador para el lebrel. Las sublevaciones en las diversas regiones alteraron el orden establecido y perjudicó su crianza, a lo que se le sumó la prohibición francesa de la caza con galgo en sus territorios ocupados. Para empeorar la situación, se registraron varias epidemias de rabia que terminaron diezmando su población. A pesar de este duro periodo, el galgo árabe sobrevivió gracias a su permanencia con los bereberes, a los que continúa acompañando en sus travesías.

En la actualidad, fuera de sus fronteras de origen, aún sigue siendo una raza desconocida y pervive la confusión popular de la raza con los azawakh y los salukis. Los ejemplares occidentales de la raza son uniformes, habiendo desaparecido las dos variedades aún existentes en el Magreb: el sloughi del desierto, ligero y esbelto, y el sloughi de las montañas, más grueso y atlético.

 

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DEL SLOUGHI

El estándar oficial del sloughi fue establecido por la Federación Cinológica Internacional en el 1998. Clasificada en el grupo 10 sección 3 como lebreles de pelo corto, sus características físicas son:

  1. Esperanza de vida: entre 12 y 16 años.
  2. Talla: grande.
  3. Altura: entre los 68 y 80 cm.
  4. Peso: entre 18 y 28 kg.
  5. Complexión: delgada y grácil.
  6. Extremidades: largas y musculosas.
  7. Ojos: grandes y oscuros, con los bordes pigmentados. En los perros de manto claro, se admiten los ojos ambarinos.
  8. Orejas: no muy grandes, de forma triangular y redondeadas en su extremo. Caen bien pegadas a ambos lados de la cabeza.
  9. Hocico: alargado con la trufa de color negro.
  10. Mandíbulas: fuertes con mordida en tijera.
  11. Cuello: largo, bien delineado y sin papada.
  12. Cola: larga y delgada. La punta se curva hacia arriba en reposo.
  13. Pelo: muy corto, tupido y fino.
  14. Colores del manto: Se admiten todos los matices desde el color arena claro hasta el arena rojo, con o sin máscara negra, manto negro, atigrado o sombreado.

El sloughi fue criado por los bereberes y beduinos en el norte de África como un cazador adaptado a la dureza del desierto. A pesar de que es la vista el sentido más importante para los galgos en esta tarea, el sloughi tiene una particularidad añadida y es que es un magnífico rastreador.

CARÁCTER DEL SLOUGHI

El sloughi es un galgo en todo su esplendor, habiendo heredado grandes rasgos de carácter de su grupo racial. La timidez y la sensibilidad son sus notas predominantes, por lo que es muy importante que cuidemos su sociabilización desde cachorro para favorecer su faceta de perro equilibrado y estable.

Su timidez con los extraños es algo más acentuada que en el resto de razas hermanas, con tendencia a preferir a un sólo humano, siéndole leal y protector. A pesar de ello, se puede lograr que sea más abierto y receptivo a los extraños si se procura una buena socialización, presentándole extraños y nuevos ambientes con tranquilidad y suavidad.

Al mismo tiempo, es un perro independiente que gusta de la compañía relajada en la que disfruta de su propio espacio. Por esta razón, si fuera a convivir con niños, es importante que se les enseñe a respetar a nuestro perro, cuidando su descanso y permitiéndole que sea él el que decida cuándo interactuar con ellos.

Al igual que otros lebreles, no debemos olvidar que su instinto cazador es fuerte, tiene un gran potencia física y se focaliza en la presa. Si va a convivir con otros animales, podemos socializarlo para que aprenda a relacionarse con ellos y los acepte como parte de la familia. El problema radica que esto no garantiza que no vea a otros ejemplares como presas, por lo que no es recomendable soltarlo en espacios abiertos si la llamada no es fiable y si no estamos seguros de su obediencia ante la aparición del estímulo.

Como apuntábamos al comienzo, los sloughis muy sensibles a la par que inteligentes, por lo que debemos descartar emplear cualquier método educativo que no se fundamente en el refuerzo positivo. Usar un tono de voz suave, cimentar una buena relación y la paciencia, son las mejores herramientas para educar a nuestro perro.

ENFERMEDADES DEL SLOUGHI

El sloughi se puede ver afectado por una serie de patologías más frecuentes en su grupo racial:

  1. Atrofia progresiva de la retina.
  2. Atrofia de la mandíbula.
  3. Soplos cardíacos.
  4. Hemofilia.
  5. Dilatación gástrica.
  6. Torsión de estómago.
  7. Problemas de equilibrio.
  8. Deficiencias en el Sistema Inmunológico.
  9. Hipersensibilidad a compuestos químicos.

 

CUIDADOS DEL SLOUGHI

El sloughi es un perro que necesita pocos cuidados diarios gracias a sus características físicas. Su pelo es muy corto y no tiene subpelo, siendo su muda muy escasa en comparación con otras razas, por lo que su cepillado puede ser muy espaciado en el tiempo. La ventaja en este tipo de pelaje es que la suciedad, como el barro, no suele adherirse y se cae sola cuando se seca.

Aunque necesite pocos cuidados higiénicos, se le debe acostumbrar desde pequeño a los baños, al cepillado dental y al mantenimiento de sus uñas para así facilitarle el proceso cuando sea necesario de adulto. Aunque no sea una raza con tendencia a generar placas de sarro, nunca está de más el cepillado y adecuar su alimentación para mantener su higiene bucodental, evitándonos la temible placa y graves enfermedades asociadas.

El mayor cuidado que debemos tener con nuestro galgo árabe es con el frío y la humedad. Debemos recordar que es una raza criada y adaptada al clima seco y cálido del desierto, siendo capaz de soportar altas temperaturas, pero que sufre cuando el mercurio baja debido a su escaso manto y falta de grasa. Cuando esto suceda, debemos mantenerlo calentito con mantas y un buen abrigo para pasear, al igual que un chubasquero cuando llueva y secarlo bien cuando lleguemos a casa, para así evitar resfriados y enfermedades afines.

Además, debemos procurar mantenerlo en un peso sano y evitar ejercicios que puedan provocarle lesiones músculo-esqueléticas, como fracturas óseas o desgarres musculares durante juegos de alta intensidad.

Como con el resto de perros, se debe acudir periódicamente al veterinario para su vacunación, desparasitación y revisiones de salud. También se debe mantener una rutina estable de paseos diarios y de alimentación, adecuada a su tamaño.

 

TÚ Y TU SLOUGHI

¿Eres uno de los afortunados que comparte su sofá con un sloughi? Pues no esperes más para compartir tu experiencia con nosotros. Anímate y déjanos un comentario contándonos vuestra historia. ¡Nos morimos de ganas por conocerla!

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